Cultura

La escena murciana despide a Jam Albarracín

El músico, líder de Farmacia de Guardia y periodista cultural falleció a los 66 años tras una larga enfermedad. Su doble rol como creador y cronista deja un legado profundo en la música de Murcia.

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Trompeta en una escena de jazz

La escena musical de Murcia amaneció hoy con una pérdida significativa. Jam Albarracín, músico, líder de Farmacia de Guardia y uno de los cronistas más respetados de las últimas dos décadas, falleció el 17 de agosto de 2026 a los 66 años tras luchar casi diez años contra una enfermedad.

Su trayectoria combina dos pasiones que pocas veces se dan con tanta naturalidad: la creación musical y la observación crítica de la escena. Como líder de Farmacia de Guardia, Jam dejó canciones que formaron parte del sonido under murciano. Pero su pluma fue igual de influyente: durante veinte años acompañó, analizó y amplificó el trabajo de generaciones enteras de artistas locales.

Lo que distinguía su mirada era esa capacidad de alternar la pluma y la espada, como él mismo solía describir. Conocía de primera mano las dudas que asaltan al músico frente al folio en blanco y también la adrenalina de subirse al escenario. Esa doble experiencia le permitía escribir con una complicidad poco habitual, entendiendo desde adentro los procesos creativos y las tensiones de la vida en la ruta.

Sus crónicas y artículos no buscaban sentar cátedra ni imponer verdades absolutas. Más bien funcionaban como conversaciones cercanas, de esas que dejan al lector con nuevas ideas y perspectivas. Generoso y perspicaz, Jam tenía el don de entregar siempre algo más de lo esperado, ya fuera en una charla informal o en un texto publicado.

La comunidad musical murciana lo despide como un agitador silencioso que, sin buscarlo, se convirtió en maestro para muchos. Quienes se dedicaron a la música sin un camino claro encontraron en sus textos y conversaciones una guía valiosa, llena de experiencia acumulada y de genuino cariño por el arte.

Sus canciones y sus escritos quedan como testimonio de una vida dedicada por completo a la música, tanto desde el escenario como desde la redacción. En un momento en que la escena local se transforma rápidamente por los cambios en el consumo y la producción musical, su figura representa un puente entre generaciones y entre roles que habitualmente se mantienen separados.

Desde La Uno celebramos la trayectoria de Jam Albarracín y nos sumamos al abrazo colectivo de la escena murciana. Su legado seguirá resonando en cada nota y en cada crónica que intente entender la música no solo como producto, sino como experiencia compartida y profundamente humana.

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