Historia y Produccion

La canción que The Rolling Stones no quisieron grabar: “Era una porquería”

Mick Jagger y Keith Richards compusieron “As Tears Go By” pensando en otra artista y consideraban que no era para la banda. Aun así, el tema terminó siendo uno de sus primeros grandes éxitos y marcó el inicio de una nueva etapa creativa.

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La canción que The Rolling Stones no quisieron grabar: “Era una porquería”
Indie Hoy

En 1964, The Rolling Stones vivían un momento de explosión comercial con covers de blues y rhythm & blues. Sin embargo, su mánager Andrew Loog Oldham tenía una visión más ambiciosa: quería que la banda empezara a componer su propio material. Fue así como empujó a Mick Jagger y Keith Richards a escribir juntos por primera vez, y el resultado fue “As Tears Go By”.

La historia que rodea al tema es conocida entre los fanáticos: ni Jagger ni Richards querían que The Rolling Stones la grabara. La habían compuesto pensando en Marianne Faithfull, una joven cantante que por entonces comenzaba su carrera. Oldham les había pedido explícitamente una balada al estilo de las que triunfaban en la época, algo más suave y melódico que el rock crudo que la banda solía tocar.

Según contaron los propios músicos tiempo después, la canción les parecía demasiado sentimental, casi una balada pop que no encajaba con la imagen rebelde y eléctrica que estaban construyendo. Richards llegó a describirla de forma poco amable, calificándola como “una porquería” en más de una oportunidad. Aun así, Oldham insistió y la canción fue grabada primero por Marianne Faithfull, quien le dio un éxito inmediato.

Meses más tarde, los Stones decidieron incluir su propia versión en el álbum December’s Children (And Everybody’s). La pista se convirtió en un hit en ambos lados del Atlántico y demostró que Jagger y Richards tenían talento para escribir más allá del blues que tanto admiraban. Fue, de hecho, una de las primeras composiciones originales que la banda llevó a las listas de popularidad.

El proceso de creación de “As Tears Go By” marcó un punto de inflexión en la historia de The Rolling Stones. Hasta ese momento, la mayoría de su repertorio provenía de covers de artistas como Muddy Waters, Chuck Berry o Howlin’ Wolf. La presión de Oldham para que generaran material propio abrió la puerta a una etapa de enorme creatividad que daría como resultado clásicos como “(I Can’t Get No) Satisfaction”, “Paint It Black” o “Ruby Tuesday”.

Con el paso de los años, la canción ganó un lugar especial en el repertorio de la banda. La interpretaron en innumerables giras, a veces en versiones acústicas más cercanas al espíritu original que habían imaginado para Faithfull. También se convirtió en un ejemplo clásico de cómo una idea que parecía equivocada puede terminar siendo un acierto.

Desde el punto de vista de la producción musical, “As Tears Go By” muestra el contraste entre el sonido crudo de los primeros Stones y las baladas orquestadas que empezaban a aparecer en la escena británica. La versión de la banda incluye arreglos de cuerdas que suavizan su habitual rudeza, algo que en 1964 generó más de una ceja levantada entre sus seguidores puristas del blues.

Hoy, más de seis décadas después, el tema sigue sonando fresco y sigue siendo una de las composiciones más versionadas del dúo Jagger-Richards. Su historia es un recordatorio de que incluso los artistas más icónicos dudan de su propio trabajo y que, a veces, es necesario un empujón externo para descubrir lo que realmente funciona.

El episodio también ilustra cómo funcionaba la industria musical británica en plena explosión beat. Los managers jugaban un rol decisivo, y en el caso de Oldham, esa mezcla de visión comercial y terquedad artística resultó clave para transformar a una banda de covers en uno de los nombres más importantes de la historia del rock.

“As Tears Go By” no solo abrió la puerta a la carrera compositiva de los Stones, sino que también ayudó a definir el abanico sonoro que la banda exploraría en los años siguientes: del blues más eléctrico a las baladas introspectivas, pasando por el psicodelismo y el country. Una porquería, según sus propios autores en 1964, que terminó convirtiéndose en un clásico indiscutible.

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