UN KAMIKAZE EN EL GRUPO

lanata
Por alguna de esas razones inexplicables, la historia del escritor Leopoldo Lugones hace rato que ronda mi vida, y de alguna manera siempre vuelve.

 

Hace ya una década que tuve mi primer contacto con esta historia. El país hervía, las instituciones habían perdido todo rastro de credibilidad y Jorge Lanata publicaba su libro de historia llamado “Argentinos”, donde finalizando el primer tomo, relataba muy bien la historia de este reconocido escritor.

 

La historia de los Lugones refleja, como ninguna otra historia familiar, el recorrido argentino del siglo XX y hoy, que me toca escribir esta nota sobre Jorge Lanata, me viene inevitablemente la figura de Leopoldo Lugones a la cabeza. Esta historia que, por casualidad, o no, llegó a mi por el propio Lanata.

 

Leopoldo Lugones fue uno de los fundadores del socialismo en la ciudad de Córdoba y comenzó su carrera como escritor en un periódico anarquista y ateo, después fue cambiando un poquito y terminó siendo el intelectual orgánico de la derecha nacionalista argentina.

 

No es casualidad que ahora se me venga su figura a la cabeza cuando tengo que escribir sobre Lanata. Como Lugones, Jorgito también cambió un poquito, por ejemplo, de miembro de la Conadep y defensor de los derechos humanos, pasó a estar “harto” del tema de la dictadura y comparar la Venezuela de Chavez con la Argentina de Videla, yendo en contra de instituciones como Madres, Abuelas e Hijos, donde están agrupadas las víctimas directas del terrorismo de Estado.

 

De ser uno de los primeros en denunciar el robo de papel prensa y el entramado del monopolio mediático pos dictadura, Lanata pasó a ser el caballito de batalla de Magnetto, excusándose en que “Clarín es el más débil” y haciendo boludeces como provocar la soberanía venezolana con una carpeta del servicio de inteligencia, para ser el único periodista del mundo, de más de 1o mil, que tuvo problemas. Solo para decir (el y la cantidad abismal de medios que tiene el grupo para el que trabaja) que lo “chuparon” solo porque lo demoraron media hora en el aeropuerto.

 

¿Quieren saber como termina la historia de Lugones?
Leopoldo, que había redactado la proclama que leyó Uriburu cuando derrocó a Irigoyen, terminó suicidándose con whisky y cianuro mientras escribía la biografía del genocida Roca.
Antes de mandarse su último cóctel, escribió esta nota: “No puedo concluir la historia de Roca. Pido que me sepulten en la tierra y sin ningún signo ni nombre que me recuerde. Prohíbo que se dé mi nombre a ningún sitio público. Nada reprocho a nadie. El único responsable soy yo, de todos mis actos”.

 

Una de las razones inexplicables de unión de historias, de las que hablaba al principio, tiene que ver con este último pedido de Lugones. Esas vueltas del destino, me llevaron a vivir en la calle que lleva su nombre, algunos años después de haber leído el libro de Lanata.

 

La historia de este reconocido escritor, cobra importancia al seguir los rastros de su descendencia  (y es acá donde tenemos la suerte de que Lanata tenga dos hijas y ningún hijo). Leopoldo tuvo uno solo, de hijos hablo, se llamaba igual que su padre y se apodaba “Polo”, que además de violador de menores, fue un inventor argentino.
Polo (nombrado por el dictador Uriburu como Comisario Inspector de la Policía Federal) inventó, nada más y nada menos, que la picana eléctrica, artefacto tristemente conocido y recordado por todos (Salvo por Lanata, que parece que la ha olvidado poner en contexto, cuando dice que lo chuparon en Venezuela y que no hay diferencia con “la dictadura”)

 

Como su padre, Polo Lugones también se suicidó, pero de un tiro en la cabeza. Antes (obviamente) tuvo dos hijas, siii!! Igual que Lanata. Una de ellas fue Susana “Piri” Lugones, que según Jorgito, (Porque hoy en día ya dudo de todo lo que venga o haya venido de Lanata) se autopresentaba como “Nieta de un poeta, hija de un torturador”.

 

Piri fue montonera y pareja de Rodolfo Walsh. Gracias a su trabajo de inteligencia como radioescucha, se conocieron dos hechos claves con antelación: los preparativos para la masacre de Ezeiza y el secuestro de las Madres de Plaza de Mayo en la Iglesia de la Santa Cruz.

 

Piri fue secuestrada en diciembre del 79 y asesinada en febrero del 78, seguramente después de haber conocido en carne propia el invento de su padre.

 

Aunque la comparación entre Leopoldo Lugones y el Michael Moore argentino me es inevitable, yo tengo la sensación, o más bien la esperanza, de que Jorgito no se vendió, ni creo que valla a terminar suicidándose, ni a hacer de Lola y Bárbara Lanata dos monstruos inhumanos que tengan hijos revolucionarios.
Personalmente tengo la fe de que Lanata esté jugando, que esté jugando a robarle la plata al grupo Clarín de la manera que lo está haciendo, con informes dignos de Rial o Canosa, donde ha llegado a “investigar” que Guillermo Moreno es digno de risa por su manera de comunicarse en portuñol, o la super investigación que hizo de como Cristina alcanzó el 54% de los votos gracias a que sus 400 twiteros truchos marcaron la agenda mediática a su favor.

 

Me cuesta creer que Lanata esté hundiéndose de esta manera,  solo por un rencor personal o por la plata que pueda amarrocar, Más cuando desde Venezuela nos regala (literalmente nos regala porque es de la cámara de su programa) ese video de cuando “putea” porque perdió Capriles.

 

Yo tengo la esperanza de que un día va a explotar, quiza sea el 7 de diciembre (o tal vez siga operando y levanten el programa para decir que la ley de medios afecta la libertad de prensa y que Lanata ya no tiene lugar, para lo cual lógicamnete habría que ofrecércelo en la TV Pública, claramente)
No se de donde lo tendrá agarrado Magnetto, pero si el gordo explota, será en el seno del grupo Clarín, al mejor estilo  de un kamikaze, desnudando el nido del enemigo, confirmándonos como, el grupo Clarín, construyó su poder controlando la información y siendo la voz dominante.
Haciendo una jugada nestorniana (Y tendría el honor de ser el segundo que se lo hace a Hector en la cara) puede mostrarnos desde adentro, como opera el imperio a través de su poderosa herramienta de control  que son los monopolios mediáticos, con los cuales controlan la opinión pública  para favorecer sus intereses económicos, cosa que Jorgito sabe y ya ha denunciado.